jueves, 27 de marzo de 2014

Eslovenia


Capital: Liubliana
Situada en el sur de centroeuropa

La cocina eslovena tiene similitudes con la del imperio austro-húngaro y la italiana. Los platos son en su mayoría de la cocina tradicional y muy consistentes, con mucho sabor debido a las especias que se utilizan. Las comidas empiezan con una sopa, de verduras o carne, fría o caliente, o con pasta, debido a su cercanía con Italia. Las verduras más utilizadas don las patatas, la col y los frijoles, que se cocinan como base de otros platos, acompañamientos o entrantes. La carne se consume más que el pescado en la mayor parte del país, y se preparan con ella guisos, asados y embutidos. El pan es un elemento importante en la cocina eslovena, y cada región tiene una variedad propia. Los postres son pasteles contundentes, que utilizan queso, frutos secos, semillas o frutas en su elaboración. En cuanto a las bebidas, los vinos eslovenos son reconocidos a nivel mundial por su calidad, y también lo son sus aguardientes de frutas. Eslovenia huele a patata cocida, a col, a mejorana, a remolacha, a vinagre, a cerdo asado, a guiso de ternera, a vino, a estragón, a nuez, a semillas de amapola, a pan recién hecho, a miel y a licor de ciruelas.

Pescado a la eslovena
Potica












El idrijski zlikrofi es un plato que data del siglo XIX y se convirtió en plato tradicional protegido del país en 2010. Se consumen en todos los hogares y restaurantes de Eslovenia, pero los más famosos son los de la ciudad de Idrija, de la que toman el nombre. Están rellenos de patata, queso, tocino y especias, pero se distinguen de platos parecidos de otros países en la forma, que imita a un sombrero napoleónico. Pueden servirse como entrante o como plato principal, acompañados de carne con salsa.


Idrijski žlikrofi

Ingredientes para 2 personas:















  • 8 láminas de empanadillas al vapor
  • 1 patata pequeña
  • 1 loncha de bacon
  • Hierbas aromáticas
  • Sal
Cocemos una patata y la dejamos enfriar. La machacamos y añadimos sal al gusto.
Salteamos el bacon y lo troceamos con la patata. Añadimos también el queso troceado y mezclamos bien.
Rellenamos las láminas de empanadillas con ellas y las cerramos de manera que quede un rectángulo, al que aplastamos con un dedo por arriba.
Cocemos 10 minutos en agua hirviendo con sal y servimos caliente.

Suelen servirse sin salsa, pero puede espolvorearse dobre ellos pan rallado. Dober tek!

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